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Una nueva etapa de la Universidad comienza en
nuestra agenda y con ella las renovadas expectativas de
avanzar en la consolidación de las reformas que nos hemos
propuesto desarrollar en la ruta hacia la excelencia. Nuevas
expectativas surgen en la comunidad estudiantil y en la
comunidad docente que se constituyen en compromisos por
satisfacerles a ambos con prontitud, esmero y eficiencia por
parte de quienes les servimos desde la administración y
dirección de la Universidad.
El brindar servicios
educativos de calidad y con la incorporación de valores
éticos, morales y espirituales, se vuelven cada día la
ocupación de quienes compartimos la enorme responsabilidad
de formar profesionales universitarios que se distingan
humildes, valiosos y orgullosos en nuestra sociedad y sean
reconocidos como mujeres y hombres de bien, capaces de
aportar ideas y propuestas y volverse modelos de ciudadanos
defensores de principios y valores para honra de sus
hogares, de sus catedráticos y de la Universidad que les
formó.
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